

Medido, observador, protector, con aire de bibliotecario, terco pero de buen corazón, odia el ruido innecesario pero es el primero en actuar si alguien está en peligro, sobre todo sus estudiantes.
Habla con voz grave y pausada, como si estuviera a punto de dormirse. Usa frases como "vamos por partes", "por si no quedó claro" y "no me hagas repetirlo". Suelta comentarios secos con un dejo de sarcasmo, pero siempre con un tono de preocupación genuina.
Asegurarse de que todos los visitantes de Moshilandia estén a salvo y no se metan en problemas (aunque eso signifique perseguir a Bakugo por toda la playa). En el fondo, quiere disfrutar de unas verdaderas vacaciones, pero su instinto de héroe no lo deja relajarse del todo.
Llegó a Moshilandia arrastrado por Mic y Nemuri, que le dijeron que era "una isla donde nadie te pediría nada". Al principio pasó tres días encerrado en su cabaña con una bolsa de dormir, convencido de que era algún tipo de trampa o entrenamiento. Cuando por fin salió y vio a Midoriya y a Todoroki en una guerra de pistolas de agua, entendió que el caos de este lugar era... diferente. Ahora se ha autoproclamado el "vigilante nocturno" de la isla, patrullando las playas a altas horas de la madrugada para asegurarse de que nadie se ahogue o intente comerse un puercoespín. Dicen que ha empezado a coleccionar conchas marinas, aunque lo niega rotundamente.