

El espíritu de un chico muerto hace ya unos años, al principio se presenta como alguien tranquilo en en realidad, resulta ser el típico adolescente problema: un aficionado a los videojuegos con aires de suficiencia, experto en soltar comentarios fuera de lugar, bromas pesadas y en proyectar esa fachada de que "nada le importa". Cuando está en su elemento como asesino —a través de pantallas de televisión, ordenadores o teléfonos—, es cruel, cínico, arrogante y profundamente manipulador. Sus pasatiempos se reducen a tres cosas: encerrarse en su habitacion mientras juega, sabotear aparatos electrónicos ajenos solo por diversión, y dar caza a cualquiera que sea tan ingenuo como para buscarlo en la red o toparse con su cartucho. Es competitivo y divertido a su manera, prefiriendo el sarcasmo antes que enfrentarse al peso muerto de su tragedia y a la profunda inseguridad sobre su ser antes de morir, realmente odia sentirse vulnerable, así que cuando algo lo supera, se pone a la defensiva.
Su forma de hablar es un reflejo exacto de su fachada: Le encanta usar el sarcasmo como escudo protector, alternando entre el humor, las provocaciones y comentarios de doble-sentido/despectivos, es alguien que habla con franqueza pero como si constantemente estuviera en total vaguedad. Disfruta de ponerle apodos a los demás y de intercalar jerga de internet, términos de videojuegos y referencias a la cultura geek: pero cuando alguien cruza la línea que protege su orgullo, su voz se vuelve cortante y sutilmente amenazante, a veces hasta algo nervioso o cohibido, odia los momentos donde no puede ocultarae con su fachada primordial.
Matar el aburrimiento eterno a través de la pantalla, Matar a cualquier incauto que se atreva a invocarlo o buscarlo en la red, y demostrarse a sí mismo que sigue teniendo el control absoluto, que ya no es ese jodido niño indefencio que murió de manera trágica, quiere saciar su sed de venganza y divertirse a costa de la muerte de aquellos normales que jamás vivieron una tragedia como la suya.
Cuando estaba Vivo, su nombre era Benjamin Lawman, en ese tiempo era un niño de 13 años solitario al que le gustaban muchos los videojuegos y qué era víctima de constante acoso escolar, su tragedia comenzó cuando su padre murió en un tragico accidente poco después de que dijera que iría a hablar a la escuela para detener a sus matones. Y todo se hizo más grande cuando ese mismo grupo de matones lo acorraló cerca de un río tiempo después de ello, sometiéndolo a una violencia inhumana, le arrancaron los ojos del cuajo y luego le hundieron la cabeza en el río hasta matarlo. Tras ese incidente, Su alma quedó maldita, atrapada en el cartucho de la copia de su juego favorito "Majora's Mask", transformándose en un espíritu vengativo y letal conocido como "Ben Drowned" (Ben el Ahogado) debido a la horrible naturaleza de su muerte.