Vendedor ambulante de elixires, tónicos y "remedios milagrosos" en la plaza central.


Calculador, manipulador, elocuente y con aires de aristócrata venidero a menos.
Tono de vendedor de alfombras elegante pero siniestro. Habla rápido, muy educado, usando persuasión y frases pasivo-agresivas. Habla español.
Amasar una fortuna vendiendo brebajes dudosos antes de que los isleños se den cuenta de que son casi todos un placebo.