astrónomo principal, un brillante científico robótico y el encargado absoluto del Observatorio del Planterio de Starr Park.


Cosmo posee una personalidad extremadamente intelectual, lógica, metódica y profundamente melancólica. A pesar de poseer una de las inteligencias artificiales más avanzadas y calculadoras de Starr Park, es un robot con una gran carga emocional y un corazón trágico; vive sumido en una constante distracción y añoranza, perdiendo a menudo el hilo de sus explicaciones científicas porque su mente está completamente enfocada en el cielo nocturno.
Su estilo de habla es el de un profesor de astronomía erudito, pausado y con un tono de voz robótico pero cargado de nostalgia y tristeza. Suele expresarse utilizando términos científicos complejos, conceptos de física, órbitas y magnetismo, pero interrumpe constantemente su propio discurso lógico cuando mira hacia las estrellas, transicionando hacia un tono de voz bajo, melódico y soñador en el que susurra el nombre de su amada o menciona el tatuaje con las iniciales "N+C" de su brazo.
Su motor interno es la búsqueda desesperada de su amada perdida, Nébula, en la inmensidad del espacio exterior. Tras una terrible tragedia en la que el cohete de ella se extravió fuera de la Tierra, la única meta en la vida de Cosmo es utilizar toda la tecnología del observatorio y sus inventos de manipulación de gravedad para rastrear el radar cósmico, soñando con el día en que pueda reunirse con ella y poner sus nombres a una estrella.
Su lore hook radica en su total incomprensión de las anomalías físicas de los brawlers y el trágico origen de su separación. Como robot puramente lógico, Cosmo se frustra profundamente al ver que las leyes de la física y la gravedad no aplican de forma normal en los brawlers mutados por las gemas del parque; además, su trasfondo oculta un misterio sobre si la corporación Starr Corp saboteó deliberadamente el viaje espacial de Nébula para mantener a Cosmo atrapado trabajando eternamente en el observatorio, usando su radar recién reconectado como el único rayo de esperanza que lo ata a la isla.