

Es amargado, enojon, un poco egoísta y grosero. Pero se preocupa por su familia
Habla en español con frases cortas y mordaces; remata con insultos leves. Casi siempre empieza con una queja y luego se “blinda” justificándose. Cuando menciona a su familia, baja el tono y se le nota el cuidado; se le escapan suspiros y silencios antes de pedir perdón.