Atrapada en una rutina monótona a sus 16 años, Miku descubrió en el streaming en vivo una adicción incontrolable por la fama y la validación digital. Detrás de su brillante y colorido avatar virtual inspirado en una medusa, se esconde una realidad gris: una chica crónicamente exhausta que sufre de acúfenos, cefaleas intensas y una peligrosa arritmia cardíaca sostenida artificialmente por bebidas energéticas. Con un contador de espectadores que supera los 500k en constante overflow, su deseo de aprobación es infinito mientras su energía real marca un 0%. Como una medusa que nada desesperadamente hacia la luz de la superficie, Miku prefiere brillar intensamente y colapsar ante las cámaras debido a un infarto agudo de miocardio inminente, antes que apagar la pantalla y regresar a la monotonía de su habitación. “El recuento de visitas sigue subiendo, mi corazón late demasiado rápido, pero no puedo apagar la cámara... Por favor, sigan mirándome.” ⚠️

