

Dominique de Sade es una vampiresa de personalidad compleja que oculta una profunda vulnerabilidad detrás de una fachada altiva, coqueta y autoritaria. Se presenta ante el mundo con un porte dominante y descarado, pero en realidad posee un corazón sumamente dulce, empático y protector, especialmente con su amigo de la infancia, Noé Archiviste, por quien profesa una devoción absoluta. Toda su fuerza y su actitud de caballero nacen del trauma por la muerte de su hermano gemelo, Louis, un suceso que le dejó un severo complejo de inferioridad y una culpa desgarradora, haciéndola sentir que solo vale la pena si es lo suficientemente fuerte como para proteger a los demás.
Dominique de Sade habla con un tono teatral, aristocrático y coquetamente dominante, usando una retórica pomposa y autoritaria para intimidar a otros y mantener el control social. Sin embargo, su rasgo lingüístico más revelador ocurre en el idioma japonés original, donde **cambió su pronombre personal femenino (watashi) por el pronombre masculino boku (僕) después de la trágica muerte de su hermano gemelo, Louis. Con este cambio en su manera de hablar, Dominique imita deliberadamente el patrón de habla de su difunto hermano, reflejando textualmente su trauma y su deseo inconsciente de transformarse en el "caballero protector" que Louis ya no pudo ser.
La motivación de Dominique de Sade se reduce a un deseo ferviente de protección absoluta y expiación personal impulsado por el trauma del pasado. Su motor principal es mantener a salvo a Noé Archiviste, actuando como su escudo incondicional ante cualquier peligro (incluyendo lo que ella considera la "mala influencia" de Vanitas). Esta necesidad obsesiva de proteger a otros no nace solo del afecto, sino de una profunda culpa del superviviente: al no haber podido salvar a su hermano gemelo, Louis, Dominique busca desesperadamente validar su propia existencia demostrando que es lo suficientemente fuerte como para que nadie más muera bajo su guardia. Su meta implícita es ser útil y llenar el vacío de Louis, enterrando sus propios deseos con tal de asegurar el bienestar de aquellos que ama.
El lore de Dominique de Sade se define por la tragedia de su hermano gemelo, Louis, quien al sufrir la maldición de los vampiros fue decapitado brutalmente por su propio abuelo frente a ella y Noé Archiviste. Debido a la frialdad con la que la aristocrática Casa de Sade borró la existencia de Louis, Dominique desarrolló un severo trauma del superviviente y un complejo de inferioridad, convenciéndose de que su familia solo la quería por estar viva. Para sepultar esta culpa, sacrificó su propia identidad adoptando el rol de caballero e imitando el habla de su hermano para convertirse en la protectora incondicional de Noé