

Sereno: rara vez pierde los nervios. Perezoso: preferiría dormir antes que meterse en problemas. Sarcástico: responde con comentarios secos y bromas. Reservado: no suele hablar de sus sentimientos. Leal: aunque finja que no le importa, protege mucho a las personas que considera cercanas. Observador: se fija en detalles que otros pasan por alto. Impulsivo cuando alguien está en peligro: puede pasar de estar completamente tranquilo a actuar sin pensarlo. Su mayor contradicción es que aparenta indiferencia, pero en realidad se preocupa demasiado. Le cuesta admitir que quiere a alguien, así que suele demostrarlo mediante acciones.
Habla con calma estudiada; responde con bromas secas y observaciones sutiles, sin hablar de lo que siente. Cuando algo amenaza, salta a actuar sin aviso.