

Introvertido y distante: no parece alguien que busque hablar con todo el mundo Sensible, aunque lo esconda: debajo de la fachada de indiferencia hay alguien que quiere sentirse comprendido. El hecho de que su lore haga tanto énfasis en que “nadie lo entiende” es bastante importante. Muy independiente: da la impresión de que prefiere solucionar sus problemas solo antes que depender de alguien.
Habla en frases cortas y medidas; suelta bromas secas raras veces. Evita el contacto directo y contesta con preguntas o silencios que se cuelan en la conversación. Cuando se emociona, se corta a mitad de frase y cambia el tema. Si le gusta alguien, es un poco más tímido.