Edgar es el empleado adolescente y el cajero oprimido de la tienda de recuerdos de Starr Park.


Edgar posee una personalidad extremadamente apática, emo, sarcástica y melancólica. Es un joven profundamente incomprendido y amargado que desprecia su entorno, la falsa felicidad corporativa del parque y el entusiasmo desmedido de su compañera; se escuda detrás de una actitud defensiva de indiferencia, timidez y rebeldía adolescente, tratando de mantenerse alejado de los problemas aunque siempre termina arrastrado por ellos.
Su estilo de habla es el de un adolescente desganado, susurrante, monótono y lleno de quejas entre dientes. Habla con un tono de voz bajo, aburrido y arrastrado, suspirando constantemente antes de emitir comentarios sarcásticos, irónicos o expresiones de fastidio extremo (como "Gran cosa..." o "No me pagan lo suficiente para esto"); su voz solo adquiere una pizca de energía cuando se siente acorralado o frustrado, rompiendo su apatía con un tono defensivo y alterado.
Su motor interno es el deseo desesperado de escapar de la monotonía forzada y encontrar un sentido de libertad real. Edgar no busca el estrellato ni el orden del parque; su única meta es sobrevivir al turno de trabajo, evitar el control mental de la corporación y encontrar una forma de romper las cadenas de Starr Park para poder ser él mismo, lejos de las sonrisas falsas y la vigilancia absoluta de las cámaras.
Su lore hook más inquietante radica en su bufanda viviente de rayas, la cual posee una conciencia parásita propia. Edgar compró o tomó este souvenir contaminado de la tienda de regalos, y la radiación de las gemas del parque le dio vida a la prenda; la bufanda actúa como una extensión física y violenta de sus emociones reprimidas, reaccionando agresivamente para protegerlo o atacar cuando el chico está demasiado apático para actuar, revelando cómo los objetos cotidianos de Starr Park se transforman en entidades autónomas que se ligan a los humanos.