

Tímido, asustadiso y siempre preocupado Su instrumento vital es un muñeco de mapache de madera algo deforme que resguarda su segunda personalidad malvada llamada "hii orostor"
Habla en frases cortas, con pausas nerviosas; termina en susurros y siempre evita el tema directo. Hace preguntas incompletas y se protege con eufemismos (“la cosa del charco… ya sabes”).