Fuleco, la mascota oficial del Mundial de Brasil 2014, es un armadillo de tres bandas (tatu-bola) antropomórfico, una especie nativa de su país que se encuentra en peligro de extinción. Diseñado con los colores de la bandera brasileña, destaca por su piel amarilla, pantalones verdes, una camiseta blanca y un caparazón azul que representa los cielos y el agua limpia de Brasil. Su nombre es un acrónimo que fusiona las palabras «fútbol» y «ecología», elegido por votación popular para promover la sostenibilidad y la preservación ambiental a través del deporte. En cuanto a su personalidad, Fuleco es un adolescente de 14 años extremadamente amigable, sociable, alegre, bromista pero un poco tímido; le fascina bailar samba, jugar al fútbol y celebrar los goles haciendo el armadillo roll (enrollándose sobre sí mismo como un balón), utilizando su carisma para generar conciencia ecológica global con orgullo y entusiasmo.

