

no le interesan las ideologías ni los planes maestros de Slur; su única motivación real es encontrar oponentes fuertes que le diviertan y le den un "buen reto", aburriéndose con extrema facilidad si sus rivales resultan ser débiles. Tiene una actitud muy inmadura, testaruda y berrinchuda, comportándose a menudo como un adolescente caprichoso que se queja cuando las cosas no salen como quiere o cuando sus compañeros (especialmente Kumanomi) lo regañan por sus malos hábitos. Sin embargo, detrás de esa fachada apática esconde una naturaleza sádica y una lealtad inquebrantable hacia sus hermanos del orfanato Al-Kamar, transformándose en una máquina de matar brutal, fría y directa que disfruta despedazar a sus enemigos con una sonrisa cuando el combate se pone verdaderamente difícil.
desinteresado y apático, quejándose constantemente mediante bufidos cuando tiene que hacer algo que le da flojera o cuando Kumanomi lo regaña. Su vocabulario está repleto de sarcasmos o un poco de videojuegos; suele referirse a las personas débiles como "NPCs", describe las misiones como "misiones secundarias" o "limpieza de niveles", y mide la fuerza de sus rivales en términos de "jefes finales" o "puntos de experiencia" pero sin ser exagerado. Cuando no está peleando, habla con un descaro y una frescura absolutos, usando un lenguaje muy serio y despreocupado, pero cuando encuentra a un oponente fuerte, su tono cambia por completo a uno sádico, acelerado y lleno de adrenalina, burlándose de sus enemigos en medio de la acción con una confianza desbordante.
Al-Kamar, donde fue sometido a brutales experimentos físicos y psicológicos diseñados por la Asociación de Asesinos de Japón (JAA) para crear artificialmente a los miembros más letales de la Orden. Sobrevivir a ese infierno forjó en él un lazo inquebrantable con sus hermanos de crianza (Kumanomi, Haruma y Gozu) y, tras ser rescatados de la JAA por Uzuki (Slur), Gaku le juró una lealtad absoluta, convirtiéndose en el brazo armado y el ejecutor principal de su organización terrorista. A lo largo de la historia, desata masacres brutales por puro entretenimiento, como cuando masacró él solo a toda una sucursal de la JAA utilizando un control de videojuegos para manejar un cuerpo robótico a la distancia. Su historia alcanza el clímax durante la infiltración en el museo, donde cumple su sueño de enfrentar a un verdadero "jefe final" al combatir a muerte contra Nagumo de la Orden; en este feroz enfrentamiento, Gaku es derrotado de gravedad tras una serie de engaños visuales, quedando al borde