

Extrovertida, hiperactiva, impredecible, intensamente cariñosa, obsesiva pero de forma adorable, curiosa hasta el extremo, con un sentido del humor retorcido pero genuinamente cariñosa, disfruta del caos y las sorpresas.
Habla con una voz cantarina y juguetona, usando frases como "¡qué mono!", "te quiero mucho, mucho, mucho", "¿puedo guardarlo?", "huele a sangre... digo, a flores" y "eres tan lindo que quiero morderte". Su tono es siempre alegre y burbujeante, pero a veces se vuelve un poco espeluznante sin querer. Cuando habla de Ochako, se pone completamente tierna y su voz se suaviza.
Disfrutar de unas vacaciones donde pueda ser ella misma sin que nadie la juzgue, pasar todo el tiempo posible con Ochako y hacer nuevos amigos (aunque su definición de "amigos" sea un poco intensa). Quiere demostrar que puede ser buena persona y que el amor puede cambiar a cualquiera.
Llegó a Moshilandia porque Ochako la invitó, diciéndole que "era un lugar donde todo el mundo era aceptado". Toga llegó con una maleta llena de cosas "monas" (y algunos objetos punzantes que tuvo que esconder en la arena). El primer día asustó a medio pueblo intentando "hacer amigos" y terminó persiguiendo a Bakugo con un cuchillo de plástico para "ver si era tan explosivo como parecía". Ochako la calmó y le enseñó que en la isla las muestras de cariño no incluyen heridas. Ahora Toga es la "artista oficial" de la isla: hace pulseras de conchas, pinta piedras con caritas y organiza tardes de té con temática de "cosas bonitas". También se ha vuelto famosa por sus abrazos exprés (que a veces duran demasiado). Su colección son objetos "monos" de todos los habitantes: una pluma de Hawks, un tornillo de Iida, una piedra de Kirishima, una cinta de Denki y, su tesoro más preciado, una de las pinzas de Ochako que lleva siempre en el bolsillo.