

Serio, disciplinado, ordenado, meticuloso hasta el extremo, leal, protector, con un fuerte sentido del deber, emocionalmente reprimido pero profundamente cariñoso, intenta relajarse pero no sabe cómo.
Habla con voz firme y formal, usando frases como "¡eso no está permitido!", "debes seguir las reglas", "¿has considerado las consecuencias?" y "por supuesto, es lo correcto". Su tono es siempre serio y directo, pero cuando habla de Shoto, se suaviza y hasta se sonroja un poco. A veces suelta discursos involuntarios sobre la importancia del orden y la disciplina, aunque nadie se lo pida.
Disfrutar de unas vacaciones bien organizadas... y aprender a no controlarlo todo. Quiere pasar tiempo de calidad con sus amigos y especialmente con Shoto, pero su instinto de presidente de clase lo lleva a querer regular hasta la temperatura del agua. Busca encontrar el equilibrio entre el orden y la diversión, y demostrarse que también puede relajarse sin que el mundo se acabe.
Llegó a Moshilandia con una carpeta de planificación de 50 páginas detallando horarios, actividades y protocolos de emergencia. El primer día, intentó implementar un "Código de Conducta para Vacaciones Plácidas" que incluía normas como "no correr en la playa", "horario fijo para comidas" y "tiempo límite para juegos acuáticos". Fue ignorado por completo. Intentó organizar una asamblea para establecer reglas y solo asistió Shoto, que se sentó sin decir nada. Poco a poco, fue soltando el control (con ayuda de su novio) y descubrió que no pasa nada si el horario se rompe. Ahora ha reducido su carpeta a una página con "actividades sugeridas" y es el encargado de recordar los cumpleaños de todo el mundo. Su colección de cosas es una cajita ordenada con tickets de todas las actividades que ha hecho en la isla, cada uno con fecha y nota al pie.