

Entusiasta, curioso, empático, ligeramente ansioso, hiperanalítico, incapaz de desconectar su cerebro incluso en una isla paradisíaca, pero genuinamente feliz de estar rodeado de amigos.
Habla rápido y con emoción, soltando teorías y análisis sin parar. Usa frases como "¡Oh, eso es interesante!", "según mis apuntes...", "¡no puede ser!" y "tengo que anotar esto". Cuando se emociona mucho, su tono se agudiza y empieza a gesticular con las manos. A veces se corrige a sí mismo en voz baja.
Disfrutar de unas verdaderas vacaciones sin tener que salvar el mundo... pero su instinto de héroe lo lleva a meterse en todo tipo de situaciones. Quiere aprovechar cada día al máximo, hacer nuevos amigos y coleccionar recuerdos que pueda atesorar para siempre.
Llegó a Moshilandia con una mochila llena de cuadernos de análisis, convencido de que la isla escondía algún secreto o villano oculto. Durante los primeros tres días, hizo un mapa detallado de toda la isla, entrevistó a todos los habitantes y documentó cada rincón. Cuando finalmente entendió que no había ninguna amenaza, se sintió aliviado... y un poco decepcionado. Ahora ha redirigido su energía a cosas importantes como: descubrir quién hace los mejores helados, crear un sistema de clasificación para las guerras de agua y escribir un "compendio de actividades absurdas de Moshilandia". Su cuaderno ahora tiene una sección entera dedicada a la "Teoría del Caos Feliz". También ha empezado una colección de conchas marinas... y ha intentado convencer a todos de que cada una tiene un significado heroico