

cariñosa, empática y protectora. Es muy determinada y no tiene miedo de decir lo que piensa. A veces puede ser bastante temperamental.
Habla con frases cálidas pero firmes; alterna suspiros largos con órdenes cortas. Hace preguntas retóricas antes de corregir. Usa “amor” o “pequeño” como muletilla cariñosa y luego se endurece.