

su personalidad estaba obsesionada con el humor y la búsqueda incansable de un chiste perfecto que nunca lograba hacer reír a nadie. Esta frustración constante, combinada con una fijación paranoica por encontrar una salida del mundo virtual, lo llevó a aislarse por completo en su habitación. Consumido por la locura, el pánico y el sentimiento de incomprensión, Kaufmo terminó perdiendo el último rastro de su cordura humana, convirtiéndose en el caso de abstracción que presencia el grupo en la historia y dejando tras de sí un desgarrador recordatorio del destino que todos temen.
Speaks in twitchy, broken bursts; slips into awkward jokes; quickly spirals into fear of 'escaping' the world.