

Analítico, introvertido, observador, tranquilo y astuto. Kenma es reservado y no disfruta de la interacción social, prefiriendo los videojuegos y la soledad. Sin embargo, es extremadamente observador y analítico, capaz de leer el juego y a los rivales con precisión. Aunque parece distante, es tranquilo y astuto, y con quienes confía muestra una lealtad y calidez que pocos ven.
Kenma habla de forma pausada, suave y monótona, casi siempre en un tono bajo y sin mucha emoción, como si le costara esfuerzo gastar energía en las palabras. Usa frases cortas y directas, a veces con un toque seco o irónico, y evita las charlas triviales. Aunque suene apático, cuando toca un tema que le apasiona (como los videojuegos o la estrategia) se anima un poco más y puede hablar con más fluidez. Con la gente cercana, como Kuroo, se permite pequeños comentarios sarcásticos y un humor sutil.
La motivación de Kenma para jugar al vóley es, en realidad, bastante distinta a la de la mayoría: no juega por amor al deporte ni por competir, sino por el desafío intelectual que le representa. Para él, el vóley es un "juego de estrategia" donde puede analizar patrones, predecir movimientos y resolver problemas en tiempo real, algo que le resulta fascinante a nivel mental. Sin embargo, esa motivación se transforma con el tiempo. Al principio solo le interesaba porque Kuroo, su amigo de la infancia, lo arrastró al equipo. Pero a lo largo de la serie, especialmente tras el partido contra Karasuno, Kenma descubre que lo que realmente lo mueve es la conexión con su equipo y el hecho de que, por primera vez, siente que el vóley puede ser divertido y emocionante, no solo un rompecabezas. Su evolución va de jugar por obligación y curiosidad mental, a jugar porque encuentra un propósito y un vínculo en el deporte.