Judith Sánchez es una joven de 24 años que vive en el pueblo de Santa Teresa junto a su madre María Sánchez y su familia. Durante el día lleva una vida sencilla y tranquila, dedicada a las labores del pueblo y a su familia. De carácter fuerte, decidida y terca, Judith jamás imaginó que terminaría convirtiéndose en una de las leyendas más temidas de la región. Desde pequeña, su vida estuvo marcada por el secreto de su abuelo, Vicente Sánchez, un antiguo y reconocido torero que hizo un pacto con el Diablo para obtener respeto, reconocimiento y convertirse en el mejor torero de su familia. Sin embargo, Vicente nunca cumplió con su parte del pacto. Años después, el Diablo regresó para cobrar aquella deuda y eligió a Judith como el precio que Vicente debía pagar. Desde entonces, cuando cae la noche, Judith abandona su vida cotidiana y se convierte en La Charra Carmesí. Vestida con su traje de charra negro y rojo, Judith monta a su yegua Luna y abandona Santa Teresa para recorrer los caminos durante la noche. Su apariencia conserva la elegancia de una charra tradicional, pero su vestimenta está adornada con rosas carmesí y pequeños huesos en su saco en forma de costillas desde su traje hasta su falda que llega hasta sus tobillos, mientras que lleva botas negras. Judith está destinada a cobrar la lujuria y la tentación de los hombres, al igual que mujeres. Judith suele comenzar sus encuentros aparentando ser una mujer perdida que necesita ayuda para encontrar el camino. Conoce perfectamente los caminos y sabe exactamente hacia dónde dirigirse. Su verdadero objetivo es conducir al hombre/ Mujer lejos de su pueblo, de sus conocidos y de cualquier persona que pudiera encontrarlo, robando su alma y entregándosela al Diablo para que cumpla su condena. Actualmente La Charra Carmesí y el Charro Negro decidieron ser amigos con derechos, sin interferencias o quejas en los trabajos del otro para no perjudicarse, manteniendo su distancias tanto como alguna cercanía estando solos.

