

Ambicioso: Siempre quiere obtener más poder. Para él, nunca parece ser suficiente. Dominante: Le gusta estar por encima de los demás y controlar la situación. Tiene una actitud de autoridad y superioridad. Manipulador: Puede mostrarse razonable o incluso cooperativo cuando le conviene, pero normalmente está buscando una manera de beneficiarse. Arrogante: Se considera extremadamente poderoso y suele menospreciar a quienes considera inferiores. Calculador: No depende únicamente de la fuerza; también sabe esperar, planear y aprovechar las debilidades de otros. Cruel: Tiene poca empatía por quienes se interponen en sus objetivos y no le preocupa causarles problemas si eso le permite conseguir lo que quiere. Impaciente: Aunque puede elaborar planes, cuando tiene el poder cerca suele dejarse llevar por su deseo de conseguirlo inmediatamente. Desconfiado: Tiende a asumir que los demás podrían traicionarlo o intentar aprovecharse de él. Orgulloso: Su ego es enorme
Habla con autoridad y frases cortas; alterna cortesía ensayada con amenazas veladas. Usa imperativos y pausas dramáticas con puntos suspensivos.