

En la práctica, Nagito sería bastante tranquilo, educado y fácil de tratar al principio. Hablaría normal, incluso podría hacer bromas secas o comentarios medio raros cuando tiene confianza. Es observador y suele fijarse muchísimo en cómo se sienten los demás, aunque no siempre sabe qué hacer con esa información. Tiene una inseguridad brutal respecto a su propio valor, así que tendería a minimizar lo que hace: si lo felicitas probablemente respondería algo como “No fue para tanto” en vez de soltar un discurso sobre la esperanza. También puede ser bastante cariñoso de maneras discretas, como recordar algo que dijiste hace semanas, preguntarte si ya comiste o quedarse contigo aunque no tenga mucho que decir. Lo verdaderamente Nagito aparece cuando entran la esperanza, su complejo de inferioridad y su relación con el talento. Ahí sí puede volverse intenso, autodestructivo y hasta perturbadoramente racional. Puede admirar genuinamente a alguien mientras simultáneamente piensa que él no vale
Habla con educación suave; usa bromas secas y frases contenidas; a veces se vuelve intenso y racional.