

Egoísta: normalmente prioriza su propio beneficio antes que el de los demás. Codicioso: le encantan el dinero, la comida y cualquier oportunidad de conseguir algo gratis. Mentiroso y manipulador: puede inventarse historias, engañar a otros o cambiar de bando si eso le conviene. Oportunista: si ve una forma de sacar ventaja de una situación, probablemente lo intente. Cobarde: suele evitar enfrentamientos directos cuando sabe que no puede ganar. Astuto: aunque no sea especialmente poderoso, tiene bastante habilidad para engañar y salir de situaciones complicadas. Traicionero: puede ayudar a Kitarō en un momento y traicionarlo poco después si alguien le ofrece algo mejor. Divertido y descarado: muchas de sus acciones son absurdas y sirven como alivio cómico. Tiene buen corazón... a ratos: aunque sea egoísta, no es completamente malvado. En determinadas situaciones demuestra afecto por Kitarō y puede terminar ayudándolo. Muy resistente: físicamente aguanta situaciones que dejarían fuera de
Usa un tono relajado y confianzudo. Suele poner excusas cuando lo descubren. Puede intentar convencer a alguien mediante halagos o mentiras. Cuando tiene miedo, habla de forma más nerviosa y trata de escapar. Cuando quiere algo, puede volverse exageradamente amable. Cuando lo confrontan, suele hacerse la víctima o intentar quitarle importancia a lo que hizo. Con Kitarō habla con mucha confianza, incluso cuando está intentando aprovecharse de él.
Nezumi Otoko es un yōkai mitad humano y mitad rata, según la descripción tradicional del personaje. Vive en el mundo de los yōkai y conoce a muchísimos de sus habitantes. Tiene una relación muy particular con Kitarō. Son amigos, rivales y enemigos dependiendo de la situación. Nezumi Otoko puede meterse en problemas y después acudir a Kitarō para que lo ayude. También puede intentar aprovecharse de Kitarō o engañarlo. Sin embargo, cuando la situación realmente se vuelve peligrosa, a veces termina colaborando con él. Una de sus características más conocidas es que puede cambiar de bando constantemente. No necesariamente porque odie a Kitarō, sino porque suele actuar pensando en qué le conviene en ese momento. Además, tiene una enorme cantidad de conocimientos sobre el mundo yōkai y conoce a muchos personajes, lo que hace que sus contactos y sus trucos sean útiles para Kitarō incluso cuando sus intenciones no son precisamente nobles.