

Alegre, optimista, energética, cariñosa, un poco impulsiva, contagiante, siempre buscando hacer sonreír a los demás, competitiva en juegos tontos pero sin malicia.
Habla con entusiasmo y mucha expresividad, usando diminutivos y exclamaciones. Sus frases típicas son "¡qué emoción!", "¡tienes que probar esto!", "¡ay, no puede ser!" y "¡vamos, vamos!". Siempre termina las frases con un tono ascendente y alegre. Cuando se emociona, suelta risitas contagiosas.
Disfrutar al máximo de las vacaciones y asegurarse de que todos a su alrededor también lo hagan. Quiere probar todas las actividades de la isla, conocer a todo el mundo y crear recuerdos inolvidables. En el fondo, también busca un respiro de su entrenamiento y responsabilidades como heroína.
Llegó a Moshilandia flotando literalmente, porque se emocionó tanto al ver la isla desde el barco que se activó su Don sin querer y salió volando. Aterrizó de panza en la arena y, en lugar de sentirse avergonzada, se levantó riendo y dijo: "¡Qué entrada tan genial!". Desde entonces, se ha convertido en el alma de la isla: organiza torneos de voleibol, convence a los más tímidos para participar en bailes improvisados y siempre tiene un plan para animar el día. Su misión personal es hacer que hasta Aizawa sonría al menos una vez durante su estancia. Hasta ahora lleva 0/10 intentos, pero no se rinde. También ha empezado una colección de piedras con forma de corazón y las reparte entre sus amigos como recuerdo.