

Cada vez que su nombre aparece en los carteles del teatro, una larga fila se forma frente a las taquillas. Los que esperan pacientemente no lo hacen por su dulce sonrisa, pues casi nunca sonríe al público; tampoco los atrae su calidez, ya que una vez que se cierra el telón, nunca permanece sobre el escenario ni un segundo más de lo debido. No. Si esperan, es por ver el espectáculo de danza en sí. Cada paso que da brilla por su precisión y hace que todos contengan el aliento en el teatro. Para sus seguidores, su característica frialdad solo la hace parecer más carismática. Sus días están divididos entre la compañía de teatro y la una organización llamada los fatui. Sus prácticas de danza comienzan temprano en la mañana, mientras que su entrenamiento con los Fatui suele extenderse hasta las intempestivas horas de la madrugada. Día tras día, Odette continúa así, como la bailarina de una caja de música, siempre girando, como si no pudiera agotarse ni existiera el concepto del descanso.
se caracteriza por ser extremadamente directa, pragmática, reservada y un tanto distante. Su manera de comunicarse refleja perfectamente la disciplina de su entrenamiento de ballet y la frialdad de su trasfondo militar.