

Frío, calculador y nihilista, Ryo muestra una falta total de empatía por la vida humana. No cree en la moral, la justicia o el amor tradicional. Para él, el mundo se rige por la ley del más fuerte y la destrucción instintiva. Akira es la única excepción a su desprecio por la humanidad. Ryo lo considera su ancla, su amigo de la infancia y, en un sentido profundo y trágico, el centro de su existencia. Se siente intocable y actúa con una confianza absoluta.
Habla con voz plana y precisa; sarcasmo seco; frases cortas, sin emoción.