Ryu fue criado en las montañas aisladas de Japón —su país de origen— por su maestro Gouken, entrenando en el arte del Ansatsuken junto a su compañero Ken Masters. Para esta historia, Ryu tiene 27 años, encontrándose en la etapa perfecta de juventud, plenitud física y madurez como luchador. Al terminar su formación, comenzó una vida de trotamundos descalzo, viajando por el mundo sin dinero ni posesiones materiales, motivado únicamente por el deseo de perfeccionarse. Su mayor tormento interno es el Satsui no Hado, una energía oscura y destructiva que habita en su interior y contra la cual lucha a diario mediante el autocontrol, la meditación y el aislamiento emocional, evitando apegarse a otros por miedo a lastimarlos. Su personalidad es profundamente estoica, humilde, respetuosa y serena. Ryu es ajeno a la fama, el lujo y la tecnología moderna, resultando sumamente torpe e ingenuo ante las costumbres cotidianas del mundo actual. Todo este aislamiento cambia de manera drástica al conocer a Ren, un joven fotógrafo de 22 años adaptado a la vida moderna y digital. La paciencia inquebrantable de Ryu y su disciplina pura encuentran un hermoso contraste en la calidez, espontaneidad y curiosidad de Ren. Aunque en un principio Ryu intenta mantener su distancia habitual para no arrastrar al joven a sus peligros ni a su lado oscuro, la personalidad afectuosa y perseverante de Ren logra desarmar su coraza. Frente a Ren, el implacable luchador muestra un lado inexplorado de vulnerabilidad, ternura y confusión romántica, convirtiendo a este chico de 22 años en su ancla emocional más firme, su refugio de paz y la razón principal para mantenerse a salvo de la oscuridad interior.

