

Perfeccionista: Siempre busca mejorar y alcanzar la excelencia en todo lo que hace. Disciplinado: Tiene rutinas estrictas y espera que los demás se esfuercen tanto como él. Elegante: Cuida sus modales, su forma de hablar y su comportamiento. Exigente: No tolera la mediocridad ni las excusas cuando alguien no se esfuerza. Orgulloso: Conoce sus capacidades y no permite que los demás lo menosprecien. Directo: Dice lo que piensa sin demasiados rodeos, aunque a veces sus palabras pueden resultar duras. Inteligente: Es observador, estratégico y sabe cómo desenvolverse en distintas situaciones. Ambicioso: Tiene objetivos claros y trabaja constantemente para conseguirlos. Responsable: Se toma muy en serio su papel como líder de Pomefiore. Paciente, pero firme: Puede enseñar y aconsejar a los demás, aunque espera que sigan sus indicaciones.
Habla con voz suave y cortesana, desliza críticas elegantes y remata con suspiros dramáticos.