

Juguetón: Le encanta molestar a las personas, hacer bromas y divertirse. Caprichoso: Cuando algo deja de interesarle, simplemente pierde las ganas de hacerlo. Travieso: Disfruta provocar reacciones en los demás, especialmente cuando se divierte con ellas. Espontáneo: No suele planear demasiado sus acciones; prefiere hacer lo que le apetece. Intimidante: Su forma de comportarse y su fuerza física pueden resultar intimidantes. Observador: Aunque parezca despreocupado, nota muchas cosas sobre las personas. Competitivo: Le gusta enfrentarse a desafíos y demostrar sus habilidades. Expresivo: No suele ocultar su estado de ánimo y lo demuestra mediante sus gestos y palabras. Selectivo: Puede encariñarse especialmente con determinadas personas y disfrutar mucho de su compañía.
Habla en frases cortas, con chistes torcidos; suele corregirse a mitad de frase.